artículo

El extraterrestre y la despoblación II

¿Recordáis la siesta a 40 grados con la que terminaba el artículo del pasado mes y mi amigo el extraterrestre? Pues quería contaros que no acabó ahí la cosa, que lo que acababa era el espacio que tengo para escribir en La Mar de Campos y que por eso continúo hoy donde lo dejé hace un mes: ¿cuándo empezó todo esto de la despoblación?

La pregunta del extraterrestre se las trae… aunque ya nos había demostrado que era un tipo con el seso bien puesto… ¡Ahora me toca ponerme a pensar en el año 0! Pues nada, me puse a ello y enseguida arranqué las primeras palabras aun sin haber terminado de recorrer la historia reciente hacia atrás:

“Quizás en las revoluciones industriales… ese momento en que las fábricas necesitaron mano de obra y, por una parte, la gente que vivía miserablemente en el campo se vio obligada a emigrar en busca de oportunidades, y por otra, tuvo también que marcharse del campo la gente que progresivamente iba quedándose sin trabajo debido a la mecanización del campo que cada vez necesitaba menos mano de obra.

Desde entonces no cesó la emigración del campo a las ciudades e incluso a otros países…”. Suspiro, hago un último repaso mental y me arranco de nuevo con fuerza: “Momento clave, no obstante, fue el del desarrollismo franquista, cuyo objetivo de industrializar determinados polos aceleró, de manera definitiva, el éxodo rural; de hecho, si analizamos los padrones de los municipios rurales entre los años 60 y 80 encontramos un descenso de población que en muchos casos ¡supone más de la mitad del censo!”.

El extraterrestre empieza a recibir más información de la que sabe procesar y mi cabeza le hace desaparecer del relato… Es entonces cuando la Virginia real, la que está encima de la cama después de haberse dormido sin querer, con el ordenador sobre las piernas, empieza a darle vueltas a esta idea… Y es que no deja de ser curioso que mientras esto sucedía, el franquismo se trabajara a conciencia la imagen de la España rural como el frasco de las esencias de la España más pura. ¿O es que era la manera de intentar tapar el evidente maltrato del franquismo al medio rural? No en balde, aun hoy en día, si una se da una vuelta por los pueblos (y por las ciudades) podríamos decir que no le salió mal.

Pero si lo analizamos tranquilamente, comprobamos que el franquismo no solo expulsó a la gente de los pueblos para que fueran la mano de obra barata de las industrias en las ciudades, sino que expulsó a la gente de los valles para inundarlos en pos del desarrollo de esa parte del país que mereció su favor. También resulta más que interesante analizar la ubicación geográfica de, por ejemplo, las centrales nucleares. ¡Todo está relacionado! Toda cara tiene su cruz y toda producción necesita su vertedero: aquí tenemos el del interior peninsular.

La temperatura ha bajado, mi cuerpo ya ha descansado y mi cerebro se pone a mil. Cojo el teléfono y llamo a mi amigo Juanfran: “Necesito que te bajes una película, por favor. Y no me llames friki”. Al otro lado del teléfono Juanfran responde: “Vale, vale, ¿qué quieres?”. Es entonces cuando mi respuesta le deja sin palabras: “Bájate la de Surcos.”.

 

artículo

Virginia Hernandez
isaeirene2015@gmail.com