Día Internacional de las Mujeres Rurales

El pasado 15 de octubre se celebró el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha que resuena cada año con más intensidad en nuestros pueblos y que se ha convertido en un día imprescindible de reivindicación.

Y, precisamente, porque este se ha convertido en un día importante, todos quieren subirse al carro, apuntarse el tanto, y hablar y hablar y hablar. Y claro, eso conlleva escuchar, escuchar y escuchar a quienes creen que pueden seguir hablando por boca nuestra.

Y entonces habrá quien grite: “¡para cuándo el día de los hombres rurales!”, quien diga: “pero tú no eres rural y no sé cuantitas tampoco”,  habrá quien circunscriba la ruralidad al sector primario y habrá quien para colmo nos pida a las mujeres definir ruralidad. Y no sé por qué digo habrá, cuando lo correcto sería decir: hubo.

Y como hubo, habrá que explicarlo: el 15 de octubre celebramos y reivindicamos las mujeres que habitan el 90% del territorio de este país. Celebramos un mundo rural feminista y un feminismo que no deja de lado el mundo rural. Y digamos por qué y qué no pueden seguir diciendo algunos por boca nuestra.

Muchas veces se dice que es imprescindible para el mantenimiento de los pueblos que se pongan en marcha políticas cuyo centro sean las mujeres rurales.  Pero cuando se habla de las mujeres rurales, se dice mucho que son imprescindibles para aumentar la población de nuestros pueblos, pero se concreta poco el cómo.

Si preguntasen a colectivos de mujeres rurales, seguramente dirían, por poner un primer ejemplo, que hay que garantizar formación para los trabajos que históricamente han estado vinculados a los hombres y facilitar que trabajos de otro perfil puedan desarrollarse también en nuestros pueblos. Sin embargo, muchos insisten, cuando hablan de mujeres rurales y de despoblación, en vincularlo al hecho de la maternidad. Y en boca de algunos, yo me pregunto si pretenden estabularnos y ponernos a parir nuevos habitantes del campo, nuevos señores que nos mantengan de la puerta de casa para adentro.

Mismamente, en el último Pleno de la Diputación de Valladolid, se debatió sobre si darnos dinero a las mujeres para que tuviéramos hijos y así poner freno a la despoblación; o lo que es lo mismo, sobre cuánto de vasijas somos las mujeres rurales para ponernos a parir y repoblar así los pueblos… Pero, si la despoblación va asociada a que no tenemos hijos, ¿por qué no está lleno Madrid de familias numerosas?

A lo mejor, la despoblación tiene más que ver con que no podamos acceder a la vivienda ni a los servicios públicos más básicos, que con que no podamos, o queramos, tener hijos. Por muchos 300€ que me den, si no tengo dónde guarecerme, no voy a tener ningún hijo. Ni, por supuesto, 300€ van a ser relevantes a la hora de tomar una decisión de tal envergadura para mi vida.

En los pueblos, las mujeres tenemos la tasa de actividad más baja, sufrimos más precariedad, más parcialidad, salarios menores, hay empleos a los que no tenemos acceso y, lo que es peor, en muchísimos casos ni siquiera figuramos como propietarias de la explotación que es nuestra, y nos quedamos sin derecho a prestaciones, sin derecho a paro, sin derecho a baja, sin derecho a una pensión… Las mujeres, en este mundo rural hiperdesfeminizado, nos ocupamos de los cuidados. Sostenemos la vida. Y, por supuesto, sin remuneración.

Pero no es solo eso, es que durante años las mujeres en nuestros pueblos han estado relegadas a un segundo plano en sociedad, protagonistas de la vida en el ámbito doméstico, pero sin apenas participación en la vida pública. Las decisiones de la comunidad siempre han sido responsabilidad de los hombres; si echamos la vista atrás, nunca una mujer formó parte de una corporación municipal y ahora, aún nos encontramos con que solo el 17% de los municipios de la provincia de Valladolid tienen a una mujer en la alcaldía.

El feminismo es necesario porque el mundo rural está profundamente desfeminizado, pero es que además es profundamente machista. Y por eso es tan importante que celebremos, reivindiquemos, y nos hagamos visibles el 15 de octubre: por la igualdad real.

 

 

artículo

Artículo publicado en el mes de noviembre en La mar de Campos

Virginia Hernández
virginiahgz@gmail.com