Debates impropios vs conflictos territoriales propios

El periodista Javier Gallego recordaba hace unas semanas a otro periodista, Chaves Nogales, que en el año 1934 escribió: “Cuando las oligarquías madrileña y catalana se ven señaladas por el pueblo, sacan la bandera para lanzar a un pueblo contra otro”. Nada ha cambiado 87 años después.

Imagen de la noticia de La Razón en la que se lee que PP y Cs presentan en la Diputación de Valladolid una iniciativa contra los indultos

La Razón. 16-06-2021.

Seguramente ustedes ya se han dado cuenta, porque llevamos así muchos meses, pero es bastante sonrojante que en las Cortes de Castilla y León, la Diputación provincial y en los Ayuntamientos, de cualquier tamaño, desde el de Valladolid hasta los de nuestros pueblos, se tenga que debatir sobre Cataluña, ETA, peajes que no existen y otros tantos temas que se escapan a nuestras competencias, como si no tuviéramos nuestros propios problemas. No digo que no haya que tener determinados debates, digo que hay que tenerlos en los lugares que corresponde. Y a estas alturas no es que me sorprenda, pero una se plantea si es que los representantes en nuestros municipios de los partidos que traen este tipo de proposiciones no tienen nada que decir sobre los problemas que sufren nuestros vecinos o, lo que es casi todavía peor, si solo saben repetir mes tras mes los argumentarios que les mandan sus organizaciones desde Madrid, dejando claro así que se deben a unas siglas y no a la gente.

El tema de este mes han sido los indultos, ¡claro!, pero esta estrategia no es más que un trampantojo. Primero para desviar la atención de su dejación de funciones en nuestras localidades, porque si no, díganme ustedes qué sentido tiene que en el Ayuntamiento de un pueblo de 100 habitantes se discuta sobre esta cuestión; ¿alguien cree que eso va a tener alguna repercusión o va a cambiar algo?  Y segundo, porque bajo la apariencia de oposición total y absoluta nos encontramos, no solo con que el nacionalismo catalán de derechas y el nacionalismo español de derechas se ponen de acuerdo en agitar el trapo que tapa los atropellos que cometen contra sus propios pueblos, sino que, aunque no lo dicen cuando sacan estos temas en nuestras pequeños Ayuntamientos, obviamente, no solo el nacionalismo español de derechas, sino también el nacionalismo catalán de derechas, mantiene una posición más que crítica con estos indultos. ¿Por qué? Porque ambos necesitan la confrontación para alimentarse, calentar la calle y sacar la urna.

Acusan al gobierno de vender su alma a través de los indultos para salvarse, como si su supervivencia dependiera de ERC, el presupuesto no estuviera ya aprobado, o no votase ERC en numerosas ocasiones en contra del gobierno. Por no hablar de que, si la oposición social a los indultos es tal, ¿qué ganaría el actual gobierno poniéndose al conjunto de la sociedad en contra?

Les parece mal indultar, y también modificar un código penal que condena a penas similares a un homicida que a la persona que promueve un referéndum, por muy unilateral que sea. No sé… ¿Lo que están haciendo no les recuerda más a un acto de venganza que de justicia? ¡Ah no!, esperen, que es que no están arrepentidos. Pero, ¿saben quién dijo “hubiese hecho lo mismo”? Rafael Vera, que fue indultado junto a Barrionuevo por el Partido Popular de Aznar. Aunque les recuerdo, estar arrepentido no es condición necesaria para obtener el indulto ni una de las razones por las que se puede otorgar. La utilidad pública sí lo es, y pocas cosas más útiles que ayudar a coser el país se me ocurren en estos momentos.  Amén de que mezclar la moral con la justicia requeriría, más que de un artículo, de una clase de Derecho. Otro detallito, por cierto, indultar no es ilegal, hay una ley que permite hacerlo.

Fotografía de Vera y Barrinuevo entrando en prisión

Vera y Barrinuevo entrando en prisión.

Que los indultos del Procés generen en los partidos de quienes están trayendo esta cuestión a los Plenos de los pueblitos de Tierra de Campos y Montes Torozos una indignación que no generaron los de Vera y Barrionuevo, condenados por terrorismo de Estado, ni el del General Armada, demuestra que esto no tiene nada que ver con la democracia. ¿Cómo si no explicarían entonces que en 1996 Aznar indultase a 16 exmiembros de Terra Lliure que sí fue una organización terrorista? Por cierto, Aznar fue el presidente del gobierno que más indultos concedió: 5956. Y el Partido Popular el partido que más indultos suma.

No sé si saben, además, que Rajoy indultó a cuatro mossos, contra el criterio de la Audiencia Provincial de Barcelona, por torturar a un hombre por error, amenazarlo, golpearlo, y encañonarlo con una pistola en la boca para obligarle a confesar. Da la sensación de que estos partidos y sus voceras se ponen muy estupendos para todo lo que llevan a la espalda.

Esa unidad nacional a la que se supone que aspiran es imposible forjar a base de tortazos y ellos lo saben. Como también saben que la desaparición del conflicto supondría su propia desaparición. La derecha española y la derecha catalana están en contra de los indultos porque cortan el grifo de gasolina que alimenta la llama que les mantiene vivos. Pero ese problema no es el de la gente de la calle, y menos de las calles de nuestros pueblos, por lo tanto, pidamos que dejen de tomarnos el pelo y se pongan a trabajar en el único conflicto territorial que nos afecta de lleno: la despoblación.

Virginia Hernández
virginiahgz@gmail.com