Artículo en La Mar de Campos

8 de marzo

El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, que conmemora la lucha de las mujeres por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como personas, desde su institucionalización en 1975. Sin embargo, 43 años después de esa fecha, en 2018, la igualdad entre hombres y mujeres sigue sin ser una realidad efectiva.

Las situaciones de desigualdad de género afectan a las mujeres de todo el mundo y, aunque se concretan en mecanismos distintos según países, religiones o culturas, en todos los casos, las dificultades para acceder a posibilidades sociales de igual nivel que los varones convierten a las mujeres en ciudadanas de segunda.

Es indudable que en las últimas décadas se ha progresado, pero las desigualdades de género se sustentan en la interiorización por parte de los individuos de que las diferencias son naturales, algo que no podemos aceptar, ni como mujeres, ni como sociedad.

Y es que parece evidente que la desigualdad no es cosa del pasado. La persistente división del trabajo genera una profunda desigualdad social y laboral, con síntomas tan visibles como una brecha salarial cercana al 30% y los mayores niveles de desempleo y precariedad. Las mujeres ganan entre el 60 y el 75 por ciento del salario de los hombres por una misma tarea y representamos el porcentaje mayor de exclusión social y pobreza.

Además, sigue perpetuándose el papel de las mujeres como sostenedoras de la vida y los cuidados, soportando en muchos casos dobles jornadas por la falta de corresponsabilidad de los hombres y del Estado. En España, el trabajo dedicado por las mujeres a los hogares, al cuidado y a la reproducción alcanza el 53% del PIB, lo que significa que el Estado hace recaer en las mujeres gran parte de lo que debería estar atendido a través de los servicios públicos.

Por no hablar de la violencia sistemática y continuada contra las mujeres en sus múltiples manifestaciones: en 2017 han sido asesinadas 56 mujeres; la demanda de alquiler de vientres de mujeres, de mujeres pobres, es cada vez más grande; amén de todas las mujeres y niñas traficadas para prostitución. En este país hay una violación cada 8 horas contra mujeres a las que además se las juzga y criminaliza, anteponiendo la presunción de inocencia de su agresor, y las agresiones sexuales y violaciones grupales se están convirtiendo en noticias demasiado cotidianas. Tampoco está garantizada la interrupción voluntaria del embarazo para todas las mujeres en el Estado español. Y también podemos hablar de la invisibilización, la falta de representación en espacios sociales, políticos, culturales, y la asimetría en el reparto del poder.

Hace un año, miles de mujeres de todo el mundo llamaban a hacer un paro simbólico de media hora en los puestos de trabajo el día 8 de marzo. Yendo más allá, diferentes colectivos, a los que me sumo, han convocado para este año una huelga de 24 horas para el próximo Día de la Mujer. Esta no será una huelga cualquiera, sino una huelga laboral, de cuidados, de consumo y estudiantil. El papel de las mujeres es fundamental en todos los ámbitos, especialmente en el de los cuidados: si nosotras paramos, se para el mundo.

Islandia 1975 Huelga de mujeres

El objetivo de esta movilización masiva, convocada en más de 170 países, es visibilizar el trabajo de las mujeres y acabar con la discriminación de género. Si todas las mujeres secundáramos la huelga del 8 de marzo, sólo trabajaría el 2% de los profesionales de educación infantil o el 6% de los de enfermería; es decir, se paralizaría el país. Es lo que ocurrió en Islandia en 1975 cuando el 90% de las mujeres salió a la calle para manifestarse por la igualdad, en el día que los hombres llamaron el Viernes largo, en alusión a que las tareas no se les acababan ese día.

¿Y qué pasa en nuestra provincia? Las mujeres representamos más del 51% de la población, sin embargo, si analizamos municipio por municipio, nos encontramos con que en algunos pueblos la población femenina apenas alcanza el 25%. A todo lo anteriormente señalado hay que añadir la expulsión de la mujer del medio rural y una acentuación, mayor si cabe, de la mujer en su papel de cuidadora.

El principal problema para la mujer en el medio rural no es la falta de formación o ideas para emprender y llevar a cabo su empresa, a lo que parece van destinadas las ayudas de las instituciones de nuestra provincia, ya que más de la mitad de ellas tiene estudios universitarios y una formación completa, sino la falta de recursos y servicios básicos, la dependencia del coche para todo y las nulas infraestructuras y servicios de los que disponemos, que acaban por desplazar a la mujer y, por tanto, a la familia, hacia los núcleos urbanos.

Todos los estudios y trabajos sobre despoblación coinciden en que las mujeres somos las primeras que abandonamos el medio rural y es, precisamente, a través de su mantenimiento o nuevo asentamiento, como  hay consenso entre expertos en que es la única vía para la fijación de población.

Por todo esto yo me sumo a la huelga del 8 de marzo: porque quiero un mundo en el que no se diferencie a las personas por ser mujeres u hombres. Voy a hacer huelga el 8 de marzo porque creo en la igualdad.

Artículo en La Mar de Campos

***Artículo publicado en La Mar de Campos en marzo de 2018.

Virginia Hernandez
isaeirene2015@gmail.com