Vasos reutilizables

50000 vasos

50000 vasos reutilizables para sustituir los habituales de plástico. 50000 vasos que se repartirán en las casetas regionales y en la feria de día, protagonistas indiscutibles y susceptibles de ser discutidos de las ferias de Valladolid. 50000 vasos que se han convertido en los personajes principales de la inesperada e incompresible controversia de las fiestas.

Antes de que empezara el jolgorio la cuestión no presentaba mayor problema: el Ayuntamiento promovía la utilización de vasos reutilizables con el fin de generar menos residuos, mejorar el aspecto de nuestras calles por la reducción de basuras y el ahorro económico. Ningún perjuicio para el consumidor y beneficios para el medio ambiente y el bolsillo. Tras apenas tres días de fiestas se inició la sucesión de titulares que rezaban el rotundo fracaso del vaso reutilizable. Ahora, con el final de las celebraciones, sabemos que solo se ha repartido el 1% de los vasos; si esta iniciativa se lleva a cabo de forma exitosa en otras ciudades y festivales, ¿qué ha pasado en Valladolid?

Dicen los boceras oficiales que el público no los demandaba, que eran incómodos de transportar, difíciles de limpiar, que eran feos, que no había habido tiempo para prepararlo bien, que en Valladolid se hace difícil la implantación de ideas nuevas, que la mononucleosis… Y yo digo que el problema solo es uno: la posibilidad de elección.

Cuando das a elegir no solo estás dando la oportunidad de decidir sobre algo, sino que estás dando la oportunidad de proporcionar la información de una manera interesada. Cuando tú das a elegir entre generar residuos o no generarlos estás también dando la posibilidad de que quien tiene la responsabilidad de ofrecer e informar de la tenencia de vasos reutilizables no lo haga si considera que es una medida que no beneficia económicamente su negocio. Si no informas, solo aquellas personas que conocen previamente la iniciativa y la comparten adquirirán y presionarán por su vaso, por cierto, no siempre con éxito.

Podría haber recorrido cada caseta de estas ferias en busca, primero de los carteles informativos, y después de los propios vasos, pero me conformé con el muestreo azaroso que mi propio ocio me proporcionó; falta de carteles, negativas a darme el vaso e incluso, y para colmo, negativa a devolverme la fianza.

El problema es que reciclar sea una opción. El problema es que todas las campañas educativas e institucionales que pretenden concienciarnos sobre la importancia que tiene cuidar el planeta no son más que campañas hipócritas que pretenden salir del paso. El problema es que no hay convicción ni demostración y somos tan zopencos que la posibilidad de no generar basura la convertimos en un escándalo desproporcionado justificado con argumentos pueriles tan simplones como los referidos a la estética o la comodidad del vaso.

El eterno problema es que los intereses económicos de la industria privada son más rentables que el cuidado del medio ambiente y siempre acabamos haciendo propio el problema de otros porque el único problema del vaso reutilizable es que el camarero dedica un tiempo a recoger fianzas y a limpiar vasos que podría emplear en servir un pincho más.

El fracaso del vaso reutilizable no es del vaso, es de la sociedad. El civismo no puede ser una opción. Las montañas de plástico tampoco.

Virginia Hernandez
isaeirene2015@gmail.com